Un accidente, varias infracciones y una explicación ordenada. Sobre cómo las normas siguen vigentes, siempre que no se tomen demasiado en serio.
Siempre creí que el cartel de PARE era de las pocas cosas claras que nos quedaban.
No opina. No interpreta. No contextualiza.
Está ahí, rojo, visible, y dice PARE.
Uno frena y listo.
O al menos eso pensaba.
Hasta ahora.
Un ministro tuvo un accidente de tránsito. Atropelló a un motociclista en una esquina con cartel de PARE. Después explicó que el PARE no lo ignoró del todo. Que había bajado la velocidad. No llegó a parar, pero aflojó. Un poco. Cuánto, no se sabe. El video no ayuda demasiado, salvo para confirmar que el auto siguió avanzando con bastante convicción. Pero bueno, la intención estaba.
El ministro, además, tenía la libreta vencida. Un detalle. De esos que pasan. A cualquiera se le puede vencer la libreta si anda en cosas importantes. Gobernar, por ejemplo. O asegurarse de que los demás cumplan las normas.
El motociclista venía rápido. Esto se aclaró enseguida, como corresponde. Y no tenía libreta. Mejor todavía. Porque así la cosa queda más pareja. Nadie quiere un atropellado demasiado prolijo. Complica el relato.
La investigación la hace Fiscalía. Tranquiliza. Más si uno recuerda que el ministro es exfiscal. Conoce el rigor del oficio, la importancia de la objetividad, esas cosas. Conoce también el edificio, los pasillos y, probablemente, a varios de los que trabajan ahí. Pero eso no tiene nada que ver.
De todo esto se desprenden algunas conclusiones útiles. El PARE es obligatorio, pero no tanto como parecía. Pasarlo puede ser una infracción, salvo que uno haya tenido ganas de respetarlo. Tener la libreta vencida está mal, aunque no igual de mal para todo el mundo. Y ser atropellado sin libreta te convierte, además de en víctima, en un elemento funcional.
Al final, el sistema funciona. Todos incumplieron algo, nadie queda completamente mal parado y eso deja una sensación razonable de equilibrio. Fiscalía investigará, el ministro colaborará y el motociclista ya quedó suficientemente observado como para que no falte balance.
El cartel de PARE sigue en su lugar.
No habló, no explicó nada y no tuvo oportunidad de aclarar que decía exactamente lo que decía.
No interpretó contextos ni entendió jerarquías.
Capaz que ese fue el problema.
Hasta la próxima, si es que hay…
@dannyvile
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