jueves, 29 de enero de 2026

El gobierno “acomodó” el IRPF y pidió tranquilidad (sobre todo ajena)

 El gobierno anunció cambios en las franjas del IRPF y el IASS y, fiel a su estilo, aclaró que no se trata de un ajuste. Es una corrección técnica, una actualización necesaria, algo que corresponde. En otras palabras: no te sacan plata, te la reubican. Lástima que siempre sea lejos de vos.

La explicación oficial llegó envuelta en números, gráficos y un tono calmo, de esos que solo puede sostener alguien que no vive pendiente del recibo de sueldo. Según el Ejecutivo, el impacto es mínimo. Tan mínimo que solo se nota cuando cobrás. Un detalle menor, aparentemente.

La oposición habló de mazazo y exageró, como suele hacer. Pero esta vez el gobierno no ayudó mucho a desmentirla. Porque cuando te dicen que el esfuerzo es chico, uno ya aprendió que el esfuerzo nunca es compartido: se distribuye de arriba hacia abajo, con una prolijidad admirable.

Lo más interesante es la constancia del discurso oficial. Siempre es inevitable, siempre es responsable y siempre llega en el momento justo: cuando la gente ya viene afinando la calculadora y estirando el sueldo como si fuera masa de pizza. Pero no hay que preocuparse, aclaran, porque esto no afecta la vida cotidiana. Una afirmación valiente, hecha desde escritorios donde la vida cotidiana queda bastante lejos.

Desde el gobierno insisten en que no hay motivo para alarmarse. Que el impacto es acotado. Que hay que mirar el contexto. Y que, en definitiva, todo esto se hace para cuidar al país. Lo cual está muy bien. El problema es que, cada vez que hay que cuidarlo, el país se cuida usando siempre los mismos bolsillos.

Así, el uruguayo promedio escucha, suspira, hace un comentario ácido y sigue. Porque ya sabe que protestar mucho no cambia nada, y porque también sabe que el gobierno siempre encuentra una forma elegante de explicarte por qué ahora tenés menos… y por qué deberías agradecer que sea por una buena causa.

Al final, la verdadera actualización no fue la del IRPF, sino la de una vieja costumbre: cuando hay que ajustar, se ajusta abajo; cuando hay que explicar, se explica arriba; y cuando algo no cierra, siempre es el ciudadano el que tiene que entender.

Hasta la próxima, si es que hay...

@dannyvile


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