martes, 5 de mayo de 2015

Ruido de campaña, o campaña con ruido.

Ruido de campaña, o campaña con ruido.
Los puntos sobres las íes…


Viendo la campaña por Montevideo, me surge la duda si la oposición capitalina logró entender la realidad de nuestra gente o sigue, en cambio, tratando de mirar lo que pasa con lentes equivocados (que por cierto, parte del “oficialismo” creo que peca por lo mismo).

            Al arrancar la carrera ya se vio al FA picando al frente, alejado, tranquilo, sin amenazas a la vista.

¿Qué amenazas podría haber si la Concertación logró descabezarse sola? En pocos días se sacó de arriba a los dos “candidatos naturales”.

Tal cual. Mandó a cuarteles de invierno a aquellos que se veían, y desde hace años, como los candidatos referentes de ambos partidos fundacionales a la intendencia montevideana. Hubo que inventar – si, inventar – nuevos candidatos en pocos días, y ciertamente podemos ver los resultados, o la falta de ellos. Se me podrá acusar que con el diario del lunes es fácil, pero ni el más tonto de los analistas no se hubiese dado cuenta que lo sucedido no gustó. Como dice el aforismo, lo que mal comienza, mal acaba. Y peor termina si en el camino se siguen tomando decisiones que a mi entender, son equivocadas. Decisiones que a mi juicio, hicieron ruido, tanto ruido que hacen que hoy se esté donde se está…

Veamos algunos ejemplos.

Durante meses, y no hace tanto, asistimos a una campaña “por la positiva”. No importa cuánto se le pegase, aparecía la sonrisa y la consabida frase de que no se respondería a los agravios, y que se mantendría lo que estaba bien, para mejorar lo que estaba mal. Si bien ese candidato no ganó, su imagen quedó íntimamente ligada a ese mensaje. Visto esto, me resulta difícil un cambio del mensaje positivo a uno en el cual todo está mal y nos dice “cambiemos todo”. Hace ruido. Y mucho. Difícil de digerir. Seguramente el cambio del mensaje es interpretado por el común de la gente como un reconocimiento del fracaso anterior o, peor aún, como que el anterior era un menaje insincero.

El otro partido concertante no lo hizo mejor. O tal vez lo hizo peor. En éste caso no es que quisieran cambiar de candidato y luego tratar de convencernos que el nuevo era mejor. No. El candidato original se bajó enojado, ofuscado, hasta dolido, por la falta de “apoyo en bloque” de su fuerza. Y lo hizo público. Rápidamente hubo que salir a inventar un candidato. Un nuevo Stirling. Valiente actitud de quien se inmola, pero estos sacrificios no aportan en las urnas.

 El mensaje fue nuevamente malo. Con derivaciones en el imaginario de la gente que no son nada deseables para el partido. Si el líder de la facción casi hegemónica no logró un apoyo casi hegemónico para su candidato, ¿continúa siendo líder?, ¿quién manda?, ¿cuál es el futuro de la fuerza? Si a esto le sumamos las declaraciones realizadas en relación a lo incierto de la continuidad en la actividad política del mandamás, tenemos ruido. Otra vez ruido. Y mucho. Difícil de digerir.

Sumado a lo anterior tenemos la aparición de un convidado de piedra. Convidado éste que parece que se terminará comiendo toda la cena. Nadie daba nada por él, pero en base a mensajes sencillos, con pocas “ideas fuerza” pero bien seleccionadas, y con sus paradas de carro a lo guapo  (a Pepe y Sra.) logró lo que nadie creía posible, superar a los concertados, aunque si bien los supera, no los lidera.

Y con esto tenemos el tercer ruido. La actitud de los fundacionales volvió a ser errada. En vez de seguir confrontando al oficialismo, distrajo sus fuerzas en pegarle al outsider (y por más que muchos digan que no lo es, para mi sí lo es) en vez de contraponerse al oficialismo citadino. El debutante logró lo que pocos. Le pegaron de adentro y le pegaron de afuera. Haciendo una simple suma algebraico-sicológica – si se me permite el término – tenemos una víctima castigada por todos, un mensaje claro y dicho en voz pausada, un enojo “manso” en los momentos oportunos y poca historia para ser atacado, lo que termina dando un resultado altamente satisfactorio para él.

En la vereda del frente, el favorito la mira relamiéndose. Nada tiene que hacer más que callar para sacar provecho. Habla la oposición externa, habla la oposición interna, y entre ellos se matan. Mientras tanto él balconea y patea para adelante cualquier solución o asunción de compromiso. “Tendremos que estudiarlo…”, dice. Y sigue sumando.

Ya finalizando, creo que el debut de la Concertación no fue el mejor. Rencillas internas o intentar mostrar quién manda de un lado, falta de apoyo sectorial o falta de fondos por el otro, jaquearon sin posibilidad de reversión este primer intento concertado.

Habrá que esperar otro lustro, o tal vez más… el tiempo lo dirá, pero lo que tengo claro es que no se debe dejar morir este instrumento por más complicado que sea el start-up.

Ténganme por desahogado.


Hasta la próxima.


@dannyvile



N.de R.(07/07/2015): en los últimos dos días DM ha salido a tacar más frontalmente a EN ,pero entiendo que este hecho, y más allá de esta aclaración, no desvirtúa lo que quiero transmitir.

2 comentarios:

  1. Inteligente, original y disfrutable.
    Ben ("spagern)

    ResponderEliminar
  2. Estimado, muchas gracias por tu comentario. Estimula a seguir intentando.

    ResponderEliminar