sábado, 8 de febrero de 2014

La Educación y la mezquindad política.

La Educación y la mezquindad política.
Los puntos sobre las íes…


En pocos días se tratará en el Parlamento uruguayo distintos proyectos relativos a la educación. Todos ellos propuestos por un mismo candidato, a la sazón hoy integrante de la oposición.

Los mismos tratan de diversos temas, pero todos ellos importantes y aún irresolutos, no sólo por desacuerdo entre oficialismo y oposición, sino que también por desacuerdos dentro del propio oficialismo..

Ya la convocatoria a la sesión fue complicada... pero finalmente se logró.

Los proyectos en cuestión son cuatro:
·         Disminución del poder que tienen los gremios educativos en los organismos de dirección.
·         Creación de un Instituto Universitario de Educación.
·         Regulación de centros de educación públicos con gestión privada.
·         Establecer por ley en 200 los días efectivos de clase.

Entiendo que los tres primeros conllevan ciertas definiciones político-filosóficas que pueden llevar a discutir extensamente dichos temas. Su aprobación, o no, es parte del juego democrático esperable y habitual. Sin perjuicio de ello, la discusión parlamentaria, si se da, será enriquecedora, así como permitirá a los interesados testear las posiciones de nuestros representantes. Podremos ver, en algunos casos, como se conjugan las expresiones públicas de nuestros gobernantes con sus intenciones reales a la hora “de hacer”. Vimos al Presidente derrotado por los gremios educativos,  admitiendo que lo quebraron,  que le ganaron la cuereada. ¿Tan quebrado quedó el gobierno que ni siquiera admite que es hora de revisar el poder que tienen los gremios en los organismos de dirección? ¿No es hora, tal vez, que nos den un mensaje claro de quién debe establecer las políticas educativas en nuestro país? ¿No será hora ya de probar con un sistema distinto al cogobierno  y poder compararlo con el funcionamiento de la UDELAR?... Pero como adelanté, admito que estos temas tienen profundas vinculaciones con las concepciones político-filosóficas de los actores políticos, y es parte del juego democrático que la mayoría trace el rumbo, por más equivocado que lo entendamos.

PERO NO PUEDO AFIRMAR LO MISMO DE UNO DE LOS PROYECTOS QUE SE TRATARÁ.
¿Es que acaso alguien se puede oponer a garantizar un mínimo de días de clase? Esta propuesta de por sí no mejorará la educación, pero tiene dos grandes virtudes.

La primera de ellas es que prácticamente no tiene costo, lo cual no es poca cosa.

La segunda ventaja es permitir dar una base mínima de horas de enseñanza, que sumada a una buena gestión, permitirá que los programas educativos puedan ser finalizados en cada año lectivo. Y no sólo finalizados, sino que ejecutados con el tiempo suficiente para su real aprovechamiento.

 No es poca cosa.

Tengo claro, más que claro, que esto sólo no alcanza, que es apenas un principio. No es necesario que me digan que sólo con “cantidad” no solucionamos el tema. Ya lo sé. Más días de clase no mejorarán nuestro nivel educativo, el compromiso de los educadores, ni el desempeño de nuestros estudiantes, pero menos días de clase lo empeorarán indefectiblemente. Hablando en lenguaje matemático, es una condición necesaria, pero no suficiente. Pero en tanto necesaria, debemos cumplirla para poder avanzar.

Quiero creer que los candidatos harán honor a sus discursos y lograrán que finalmente sus legisladores sigan su línea. Todos los candidatos de todos los Partidos Políticos con representación parlamentaria han coincidido en garantizar un mínimo de días de clase. Incluso varios han coincidido en el mágico número de 200 días. No entiendo, en consecuencia, los adelantos noticiosos de que ninguno de los proyectos será aprobado. ¿Tan difícil es reconocer que a veces “el otro” también puede tener razón? ¿O acaso las propuestas sobre este tema son meras “promesas de barricada” sin intención alguna de cumplirlas?

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Espero que prime la cordura, que se avienten los tiempos electorales y que finalmente nuestros gobernantes piensen en el futuro de nuestro país, que sin duda pasa (junto con otros pocos temas) por la mejora del nivel de enseñanza de nuestro jóvenes.

1 comentario:

  1. Uno de los ataques que aparentemente recibirá el proyecto, es una presunta inconstitucionalidad, se dice que el proyecto lesionaría la autonomía consagrada en la carta magna por inmiscuirse en aspectos técnicos, como es la cantidad de días lectivos.

    No pretendo opinar sobre la inconstitucionalidad o no, porque soy lego absolutamente en el tema, y esto debe ser dirimido por expertos en la materia, como corresponde. Si debo decir que he visto en las rede sociales argumentos muy sólidos a favor de la constitucionalidad del proyecto, además de la exposición de motivos de la propia propuesta.

    Como ciudadano me gustaría hacer dos puntualizaciones.

    En primer lugar, si un legislador tiene la convicción de que el proyecto que tiene frente a sí es inconstitucional, por más que no sea de mi tienda política, no me queda más que saludar su defensa del orden jurídico y aceptar su buenas intenciones.

    En segundo lugar, dudo que este sea el caso anterior…

    La famosa ley Nº 18.437, o LEY GENERAL DE EDUCACIÓN aprobada en el gobierno de Tabaré Vázquez, tiene en su texto los siguientes artículos:
    "Artículo 7º. (De la obligatoriedad).- Es obligatoria la educación inicial para los niños y niñas de cuatro y cinco años de edad, la educación primaria y la educación media básica y superior. A tales efectos, se asegurará la extensión del tiempo pedagógico y la actividad curricular a los alumnos de educación primaria y media básica."
    "Artículo 28. (De la educación técnico profesional).- La educación técnico profesional estará dirigida a personas de quince años y más."
    "Artículo 40. (De las líneas transversales).- El Sistema Nacional de Educación, en cualesquiera de sus modalidades contemplará líneas transversales entre las cuales se encuentran:
    A) La educación en derechos humanos.
    B) La educación ambiental para el desarrollo humano sostenible.
    C) La educación artística.
    D) La educación científica.
    E) La educación lingüística.
    F) La educación a través del trabajo.
    G) La educación para la salud.
    H) La educación sexual.
    I) La educación física, la recreación y el deporte, de acuerdo a los lineamientos que se especifican:
    "

    No necesito ser constitucionalista para darme cuenta, que esos artículos claramente delimitan técnicamente el accionar de los órganos de educación, acotándolos, dentro de su autonomía, a la voluntad del legislador.

    Y estos artículos, más allá del contenido, son a mi juicio absolutamente análogos a la propuesta de 200 días que está planteada.

    Muchos legisladores del oficialismo que votaron esta norma (sin poner el grito en el cielo por supuestos visos de inconstitucionalidad en aquel momento) van a tener la responsabilidad de analizar el proyecto de Bordaberry y Pasquet, tendrán la hipocresía de decir que este proyecto es inconstitucional, cuándo ellos mismos hace muy pocos años votaron otro que claramente limita técnicamente el accionar de los órganos de educación?

    Espero que no, de hacerlo quedará en evidencia un doble discurso que además de perjudicarlos electoralmente, aporta poco a la credibilidad del ciudadano en el sistema político.

    @sgonzalez1976

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